miércoles, 21 de octubre de 2009

CLASE II-3 - EL PROCESO DE "MORIR" O PASAR DE PLANO

El acto de irse a otra dimensión sigue un proceso con varias etapas graduales por cumplir. Como el Plano Físico, donde vivimos, es el más denso, hay que ir desprendiéndose, poco a poco, de la materia más pesada, aligerar la carga para poder elevarse más rápidamente hacia la vibración más sutil del inmediato Plano Astral.

"Elevarse" no significa subir escaleras, abrir o cerrar puertas. Tampoco, es algo así como ascender en el aire por medio de globos o aviones. "Elevarse" consiste en acelerar la tasa vibratoria y alcanzar más alto nivel de conciencia con pensamientos de orden superior. De esta manera y conscientemente, mientras vivimos sobre la Tierra, podemos elevarnos durante los estados de meditación y contemplación que nos ponen en contacto con más altas dimensiones de Luz.

Elevarse durante la vida terrena y en una forma consciente, resulta muy beneficioso, pues más vale subir que bajar. Como todo comienza con la mente, esto ha de ser a través del pensamiento, poniéndose en contacto con alguna espiritual, oyendo música clásica, leyendo algo apropiado, practicando la contemplación la meditación, etc. La tendencia natural de todo ser humano es elevarse y cae en dolor, en sufrimiento, cuando se opone a esto con una forma materialista de vivir. No hemos nacido para tener carros, casas y neveras, artefactos eléctricos, sino para cumplir esa natural tendencia de elevarnos, ya que otros planos y formas más altas de vida nos están esperando. El que pierde el tiempo ocupado en acaparar posesiones materiales se retrasa mucho en su progreso.

La elevación a que ahora nos referimos no es la consciente, sino una etapa inconscientes que llega cuando cualquier persona pasa de plano e inmediatamente después de haber muerto. En forma normal, sea ligera la condición material, uno tiene que volverse más liviano e ir soltando la materia densa, igual que cuando nos desprendamos de la ropa más pesada, porque hace calor y esa ropa nos agobia. Lo más inmediato que se deja en el cuerpo físico, que a la tierra pertenece, para que en ella se desintegre y devuelva a suelo sus elementos químicos; pero la parte verdadera del hombre es inmortal. Suele llamarse "espíritu" y está constituido por esencia, energía y luz. Cada persona que pasa de plano comprende inmediatamente que ella no es el cuerpo con el que está tan acostumbrada a identificarse, pues se ve y siente fuera de él, lo contempla como si fuera un espectador. Se da cuenta de que el cuerpo no es lo verdadero en el ser humano.

Vamos a describir ahora, brevemente, la condición en que se encuentra una persona en el momento de morir.

Sensación de Ingravidez y Falta de Peso

Se siente el cuerpo muy liviano; aunque no esté acostado en posición horizontal y pesada. Es una sensación inefable y maravillosa, unida a cierto bienestar, pues ha desaparecido todo dolor; aunque se haya desencarnado por grave enfermedad. Hay paz en la mente, alegría. No se recuerdan problemas ni sinsabores, o sea no se está consciente de ellos en esos momentos.

Personas y cosas se van alejando

Sucede como si estuvieran al fondo de un corredor. Se oyen sus voces a gran distancia. Alguien da la noticia del fallecimiento a otros: "Ha muerto". "Acaba de morir", y el desencarnado lo escucha sin que esto lo perturbe lo más mínimo.

Se debilitan los sentidos físicos, sobre todo la vista y el oído

En cambio, se agudizan los sentidos psíquicos, como la clarividencia y la clari-audiencia. Quienes están próximos a la muerte comienzan a percibir la Cuarta Dimensión, o Plano Astral, y advierten la presencia de personas a las cuales nadie ve. ¿Quién es ese?, preguntan. Y no les saben responder o piensan que su mente se está perturbando. Tal es el caso, por ejemplo, de muchos ancianos, de avanzada edad, en el último tiempo de su vida. Igualmente, el moribundo puede oír lo que pasa en lugares lejanos.

Aparición Espectral

Es un fenómeno que algunas veces sucede poco antes o después que una persona ha pasado de plano. En esos instantes, algún pariente o amigo distante percibe su imagen, como si fuera real. Esta aparición espectral es el Cuerpo Astral proyectado, debido a un fuerte pensamiento de amor que llega junto con el recuerdo en los instantes crísticos, cuando la muerte se presiente y por la intensidad del pensamiento, del sentimiento, adquiere cierta densidad que lo hace ser visible.

Parientes y Amigos vienen a recibirlo

Los reconoce fácilmente y sabe que ellos ya desencarnaron tiempo atrás. Cree que están a su lado, pero no ocurre así realmente, ya que en el Astral se anulan las distancias. Vienen para ayudar y facilitar el paso de plano. Su visita le proporciones felicidad y alegría.

Ruido Prolongado y Estridente

Como un zumbido o un silbido agudo y desagradable. Otros perciben como un estallido o ese sonido producido por el viento, al soplar fuertemente. Algunas personas, en lugar de ruido, escuchan campanas a distancia y hermosa música.

Pasar por un Túnel Oscuro

Lo ven largo, negro y lo recorren a gran velocidad sin caminar, ni correr. Es como deslizarse por un pasadizo estrecho y sin luz. Otros han descrito este túnel como un pozo, un hoyo, un vacío; pero siempre en completa oscuridad y por allí pasan o se mueven rápidamente, empujados, por una extraña fuerza incontrolable.

Encontrarse fuera del Cuerpo

Causa extraña impresión, ver el propio cuerpo desde arriba, inmóvil y quieto, mientras uno se siente como flotando en el espacio con una sensación libre y amplia. Se mira a sí mismo con indiferencia y curiosidad, contempla todo lo que sucede alrededor de esa "muerte", como un espectador ajeno a dichas circunstancias.

Muchos no entienden lo que está pasando, otros sienten miedo, pánico y desean volver al cuerpo; pero no pueden moverse siquiera. Algunos miran su cuerpo con rechazo, indiferencia o con sorpresa: ¡Estoy Muerto!, reconocen, ¡Qué maravilla! Y hasta se pueden encontrar actitudes así: ¡No me gusta ese cadáver ni me interesa! Las reacciones son diferentes según la evolución y el estado de conciencia de las personas. Muy común, resulta este pensamiento: ¡No puedo creerlo! ¡Ese soy yo!

Enfermeras y médicos han dado testimonio de haber visto salir del cuerpo de los moribundos una sustancia etérea y blanquecina, como un humo claro, y posarse por horas en el techo de la habitación. Algunos científicos, que quisieron probar la inmortalidad del alma, pesaron el cuerpo antes del fallecimiento y después, llegando a la conclusión de que éste había perdido peso. Ese peso se lo asignaron al alma.

Desde su posición como espectador, el desencarnado puede oír, ver y darse cuenta de todo lo que está pasando; pero le es imposible comunicarse con nadie ni que a él le vean. Debido a que creen que él ya no existe, y suelen hacer los más variados comentarios, afortunados o desagradables sobre el difundo, que pueden no resultar gratos a éste ni gustarle nada.

Cuando se trata de accidentes o condiciones violentas, nada escapa a los ojos de tan insólito espectador y así él comprende muchas cosas sobre su conducta que le harán cambiar. Si alguien muere en un accidente de automóvil, por ejemplo, verá su cuerpo ensangrentado y maltrecho abajo, todo retorcido entre las piezas del automóvil, observará a la gene correr y los intentos que hacen para revivirlo. Diversos pensamientos pasan por la mente de los desencarnados, antes de llegar a la comprensión y aceptación de la muerte.

En Cuerpo Etérico

Después de dejar el cuerpo físico, pasadas las primeras emociones, la persona consigue serenarse y acepta las cosas. Entonces se da cuenta de que se encuentra en otro cuerpo y que este cuerpo es igual al material que ha dejado. Está vestido con la misma ropa, tiene la misma estatura y aspecto; aunque es transparente y sin solidez alguna. Le resulta una extraña sensación asombrosa el ver como lo atraviesan y pasan a través de su cuerpo sin advertir nada, porque a él nadie lo percibe. Ni siquiera ha de apartarse a un lado ni nadie choca con él

Este nuevo cuerpo carece de peso y no puede captar sensaciones físicas. Por ejemplo, si tratar de agarrar algo, no lo consigue en absoluto. Tiene una vista poderosa que abarca grandes distancias, un oído increíble y una mente muy lúcida. Se da cuenta de todo al instante sin ninguna clase de entorpecimiento. Hay sensación de temperatura y calor; pero no se puede percibir olores ni sabores por más que lo intente.

Si ha sido mutilado por alguna operación o le cortaron un brazo, una mano o una pierna, se da cuenta rápidamente de que ese nuevo cuerpo está completo y no le falta miembro alguno. No muestra heridas y su aspecto es muy saludable en todo momento.

La conciencia permanece sólo unas horas en el Cuerpo Etérico y, como hemos dicho, luego lo abandona también para proseguir sus experiencias en el Cuerpo Astral o Emocional, con el cual pasa al Plano inmediatamente superior para proseguir su normal evolución.

La Divina Presencia o ser de luz

Generalmente, después de pasar el túnel oscuro, hay un encuentro maravilloso con un ser de luz, muy amoroso y magnético. Los que tienen religión cristiana lo identifican como Jesucristo, y cada uno, según sus creencias, porque ellos desconocen a la Magna Presencia o Yo Superior que está en cada ser humano y dirige su evolución desde la eternidad. Aunque también se ha pensado que es un ángel, nadie la he visto alas.

Este luminoso ser irradia perfección y misericordia, sabiduría. La luz que expande no daña la vista a pesar de lo esplendente. Permanece inalterable y sereno. En ninguna forma, se presenta como juez o castigador. No hay censura en su rostro ni en sus palabras. El desencarnado queda impactado por esta Divina Presencia, la cual comienza a hablarle telepáticamente y sin palabras, de mente a mente: ¿Estás preparado para morir? - le dice - ¿Qué has hecho Det. Vida? Es como un maestro, dispuesto a enseñar con amor para hacer ver los errores que no convienen. No hay preguntas de curiosidad, actitudes de amenaza o condenación; aunque esta pregunta puede también llegar: ¿Vale la pena todo lo que has hecho durante tu vida terrena?

Una Película Panorámica

Inmediatamente, el ser que ha desencarnado comienza a ver una proyección retrospectiva, con toda vida y color, de su propia existencia en la Tierra, partiendo de la niñez y el nacimiento. Las escenas pasan en forma extraordinariamente rápida, poniendo antes sus ojos los sucesos más trascendentes y todo lo que vale la pena recordar, con sumo detalle. Nada se olvida, con verdad, queda presente. La rapidez no quita claridad alguna. No hay tiempo para experimentar emociones. Como un libro abierto que va pasando, hoja tras hoja, absorbe tanto su lectura que no queda espacio para más.

El propósito de esta "película", por llamarla así, es hacer ver los errores para ser corregidos y, los acierto para fortalecerse. Allí está todo, punto por punto y es uno mismo el protagonista, desnudo ante su conciencia, sin poder poner excusas ni disculpas. Uno mismo es quien se ha de juzgar. Posteriormente, caben remordimientos y rectificaciones, alegrías y satisfacciones, si se han procedido bien, pues la visión panorámica del pasado tienen una intención educativa, correctiva y alentadora.

El Paso Fronterizo

Frente a sí, ve el desencarnado una línea brillante, que es toda luz. En algunos casos, la Divina Presencia le dice que ha de pasar esta línea, puerta o espacio luminoso, si está preparado para morir; pero, si no lo desea o siente que aún no se ha fortalecido lo suficiente ni ha cumplido su misión, entonces no debe cruzar la línea y le es permitido regresar. Muchos casos se han investigado en los cuales personas próximas a la muerte, y aún con fallecimiento clínicamente diagnosticado, regresaron a la vida o "resucitaron" de manera asombrosa. Estos casos comprobados de personas que se atrevieron a hablar de lo que vieron, oyeron o experimentaron, prueban en forma evidente, lo que estamos diciendo.

El paso de la línea fronteriza supone desencarnar ("morir" en el Plano Físico). La línea no se ve solamente como una raya o franja de luz. Hay quienes han percibido una puerta cerrada que se abre y detrás hay insólito resplandor, una empalizada de madera, un río o mar de aguas claras a cuya orilla se ha de llegar, un campo verde, una niebla gris que es preciso traspasar. En todos los casos, estas experiencias revelan el paso definitivo del Plano Físico al Plano Astral.

En algunas situaciones, los llantos de amigos y deudos, el amor y las oraciones; pero sobre todo el quedar "Abajo" alguien a quien es preciso cuidad y que de uno depende, motivan el regreso a la Tierra y el permiso es concedido. Al volver, esas personas ya no son las mismas, pues el recuerdo de lo experimentado ha cambiado su conciencia. Se amplían los horizontes y ellos se vuelven más espirituales. Valoran más la vida y tienen una actitud amorosa hacia los demás. han perdido el temor a la muerte. Deciden vivir con mayor intensidad y en forma mejor. Siempre, estos "Resucitados" mantienen secretas sus experiencias y raramente las cuentas, pues piensan que los van a considerar locos.

Estas doce fases del proceso dan clara idea de la situación que espera a cada ser humano en lo que llaman "El Otro Mundo", hasta que está en el umbral del Plano Astral, que recibe normalmente a los desencarnados. Ya hemos indicado que, aunque todos pasan por allí, no todos han de quedarse en el Astral, pues eso depende de la evolución que tengan. Si su evolución es superior, recorrerán muy rápidamente los siete subplanos del Astral para continuar en el Mundo Astral, o Plano Celeste, que muy pocos logran alcanzar por falta de suficiente nivel.

No siempre suceden los doce pasos al desencarnar ni en el orden que hemos descrito; pero están en ese cambio como necesario proyecto gradual, ya que nada pasa bruscamente, ni de repente en el ilimitado vivir.

Esperamos que la comprensión sobre la situación llamada "muerte" y la explicación del normal proceso, dé la suficiente luz a las conciencias y logre arrancar el velo oscuro del temor, impuesto por la ignorancia. Una vez que las cosas se comprenden, todo miedo desaparece y es posible el poder, a otros, ayudar. Todo metafísico de la Gran Hermandad Saint Germain es una antorcha de luz viviente, donde quiera que se encuentre y sirve a los demás con humildad, con sencillez.

Descansa en Paz

Tal afirmación, que aparece nacida de la ignorancia, es muy común en las lápidas de los cementerios, como letrero que sobresale en la tapa o parte más visible de las tumbas. Tiene algún fundamento de verdad, pues, aunque el descanso de paz no sea eterno sino transitorio, sí es evidente que existe como una etapa muy necesaria después de las tribulaciones y sobresaltos del común vivir y para apaciguar el alma.

Al entrar en el Plano Astral, permanece dormido el Ser (conciencia), en el Cuerpo Astral que le sirve de protectora envoltura, igual que la matriz protege el feto. Ninguna entidad o fuerza maligna será capaz de turbar tan tranquilo sueño que el Padre ha dispuesto para bien del desencarnado. Sólo hay una excepción: los llantos y quejas de parientes y amigos, la desesperación de los deudos perturban el sueño separador, intranquilizan y sobresaltan mucho a quien ya pasó de plano, no dejando que este proceso beneficioso se realice cabalmente.

El sueño del alma es tan necesario en esta etapa de su evolución, como lo es el feto en el seno de la madre. La condición del alma durmiente es de "estado" y no de "lugar". Ninguna influencia maligna puede acercarse a ella ni alcanzarla, pues está absolutamente protegida. La idea del descanso después de las tribulaciones de la vida, es tan natural e instintiva que constituye como un pensamiento fijo e inalterable y sólo halla explicación en las superiores enseñanzas esotéricas de una filosofía más alta.

Estas líneas explican claramente que, mientras se "muere" en el Plano Físico, sucede un "nacimiento" poco después en el Plano Astral e, igualmente, allí se entra en estado inconsciente por medio de un cuerpo apropiado (Cuerpo Astral). No se trata de una condición de bebé que ha de crecer, poco a poco, en los sucesivos años, ya que en el Plano Astral no hay niños y, por lo tanto, nadie se somete a un proceso de crecimiento corporal. El vehículo (cuerpo) ha adoptado una forma igual a la física en estado adulto y con él era al momento de pasar de plano; pero con una apariencia mejor, más refinada y superior, sin dolor ni enfermedad, sin achaques ni mutilaciones, más bella, alegre y libre. Por lo tanto, el que desencarna, siendo un ser normalmente correcto y sin bajos instintos ni groseras pasiones, ha ganado mucho.

La duración del sueño es diferente para cada ser, corta o larga según las condiciones; pero nunca se produce un sueño eterno, o por siempre, sino de transitoria permanencia.

No Llorar

No es bueno llorar amargamente por los llamados "difuntos", recordarlos con pena e insistencia, llamarlos continuamente para que estén pendientes de nosotros y nos ayuden a resolver nuestros problemas, rogarles que no nos dejen solos y nos acompañen. Todo esto es gravemente perturbador para los que han pasado de plano y ya no deben permanecer en el mundo material, pues, por Ley, les corresponde otro Plano, nuevas experiencias, nuevas lecciones que aprender y un proceso de evolución continuado.

Ya hemos indicado que los llantos insistentes y desesperados perturban el sueño reparador y normal descanso de los desencarnados, pues medio los despierta, creándoles una condición desazonada y febril parecida al sonambulismo que ata a la tierra e impide progresar. Es un acto inconsciente y egoísta que perjudica mucho a los que se han ido. Quien de veras los ame, nunca debe comportarse así por bien de ellos mismos y también, de los familiares. El proceso de desprendimiento de la parte material más densa se retrasa y también la evolución. Cada ser ha de permanecer en el plano correspondiente y no se debe interferir.

No quiere esto decir que no se pueda recordar a los llamados "difuntos" ni que esto sea malo. Muy al contrario: resulta de gran beneficio el acordarse de ellos con amor, sin egoísmo ni peticiones posesivas, sin demanda de ayuda o compañía. Ellos perciben claramente las palabras y sentimientos de los que aquí quedan, por medio del pensamiento, y saben que no los han perdido; aunque parientes y amigos crean que sí han perdido a quien "murió".

El dolor egoísta los entristece innecesariamente. Algunos hacen el sacrificio de permanecer cerca, lo más posible, de quienes lo solicitan y sufren; pero ningún beneficio se deriva de ello además de ser totalmente inútil, pues, por no tener manos, pies ni ojos físicos, poder sobre la materia densa, en nada pueden ayudar.

Son comunes los casos de personas que ven a los desencarnados por la casa, sentados en sus lugares favoritos y haciendo las mismas cosas que en vida. Esto asusta y perturba mucho a los vivos; pero hay que hacerles comprender que ellos son los culpables de tal situación, pues su pensamiento insistente, sus penas y sufrimientos por el "difunto", sus demandas de ayuda y compañía, los está obligando a ofrecer resistencia y quiere permanecer allí para ayudar. El ayudar es una ilusión, pues realmente no pueden hacer mucho. El sacrificio resulta estéril y, al fin, tienen que marchar. Sólo hay un retardo perjudicial.

Citaremos dos casos verídicos, sucedidos en dos hogares. Una señora "perdió" a su esposo; pero no se resignaba a ello. Continuamente lo llamaba con el pensamiento, le rogaba que no abandonara a sus hijos ni a ella, le pedía la solución de sus problemas económicos, hasta le ponía velones encendidos y, por la noche, dormía con la camisa de él para "sentir su calor". Resultado: veía al señor por la casa, caminando, parado y sentado aquí y allá. Primero creía que las penas la estaban volviendo loca; luego como es católica, fue a consultar con un pare; pero el padre no le dio ninguna explicación de este fenómeno y sus palabras la asustaron más. Desesperada, vino a pedir ayuda: "aunque nada de la Metafísica". Lo que más la angustiaba era ver a su esposo sentado a los pies de la cama del hijo más pequeño, y a la hora de dormir como siempre hacía para contarle un cuento. Una vez que la señora comprendió la causa y el motivo de la situación, corrigió su proceder, frenó los llantos y quejas, apagó el velón, tiró la camisa que se ponía por las noches y ¡Sorprendente!, la "aparición", como ella decía, no se vio más. Ella, entonces, pudo descansar.

El otro caso también se refiere a un esposo que pasó de plano; pero éste cojeaba y llevaba siempre un bastón. La señora veía este bastón y al esposo por todas partes, hasta creía sentir el peculiar sentido del bastón por el piso; pero esto no sucedía por su insistencia y sus lamentos, sino por deliberad decisión del señor que quería permanecer junto a su familia, la cual siempre lo había protegido en sus borracheras y mal comportamiento. Valientemente, la esposa se encaró con él mentalmente y le dijo: "No te acepto más aquí, pues en vida me diste muchos problemas. ¡Vete pronto! ¡No quiero verte más!" La imagen se desvaneció, el bastón y todo. La señora quedó tranquila y en paz.

RITMO

El Universo está construido sobre las bases de ritmo, precisión, expansión y contratación armonizada. Al decretar, al cantar, al respirar, al caminar, el ritmo perfecto es la actividad balanceada de la vida y cuando él es incorporado al Ritual del Séptimo Rayo, no se producirá un sentir de agotamiento o de vacío.

Cuando la energía de la corriente vital está "fuera del centro" el quehacer se convierte en un esfuerzo.

Las diferentes acciones vibratorias de los colores es un tema muy interesante. Es suficiente decir que las Esferas de colores que rodean la Presencia y forman el Aura Espiritual o Cuerpo Causal, son representativas de la Vibración de Color Natura de las Siete Esferas.

Cada corriente de vida en el planeta ha procedido de un Rayo en particular y su Arquetipo o Presencia habita en la Esfera Particular del Rayo al cual pertenece. Se debe comprender, sin embargo, que esta Presencia Individualizada no está confinada a una Esfera; puede visitar cualesquiera de Ella si este es su deseo.

La Corriente Vital No Ascendida responderá más favorablemente al color que es representativo de su Rayo Particular. Si tiene dudas sobre el Rayo o la Esfera a qué perteneces, puede mediante la contemplación de sus hábitos y tendencias, a través de la meditación de su propia Presencia, llegar a la posición correcta que su corriente vital tiene por derecho en el Reino de Dio. También encontrará que es casi irresistiblemente atraído por cierto color que puede tomarse como una confirmación de su Rayo y Esfera.

Al enfatizar el color y Rayo de las Emanaciones de la Cabeza Divina y de cada Esfera durante el curso de los siete días de la semana, el individuo, cuando conozca el Rayo al cual pertenece, encontrará que sus fuerzas vitales contienen un estímulo mayor, durante el día en que el color y la irradiación de su Rayo y Esfera son honrados por la luz Cósmica.

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MEDITACIÓN 2-A

Leer por día por lo menos una vez cada afirmación y trabajar con el mala los decretos que se desean:

1. YO SOY LA PUERTA ABIERTA LA CUAL NINGÚN HOMBRE PUEDE CERRAR

Quien quiere tener la llave del misterio y el poder de la transmutación debe repetir esta afirmación. Ningún hombre puede cerrar la puerta de YO SOY; pero sí, la cierran la discusión, el orgullo, la arrogancia, el mucho hablar y vanagloriarse de su poder y saber. Estas enseñanzas fueron probadas a través de todos los siglos que YO SOY la PRESENCIA activa de Dios en todo YO que acepta y vive esa verdad.

2. YO SOY LA INTELIGENCIA QUE GUÍA A CADA SER.

Hay que repetir esta convicción antes de emprender cualquier trabajo y antes de salir a sus quehaceres.

En cada movimiento que el hombre emprende debe aprender y sentir que es "DIOS EN ACCIÓN" y no como supone que su mente carnal o el intelecto, es el verdadero autor y creador.

3. YO SOY EL BIENESTAR EN CONTINUA EXPRESIÓN.

Esta afirmación no tardará en llegar a expresarse siempre que se mantenga con conciencia determinada y traerá al individuo lo que él posiblemente pueda realizar y usar.

Hay que pedir con firmeza, sin duda, sin vacilación, sin temor, y sobre todo hay que pedir por los demás.

4. YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

Es la afirmación que vence todas las dificultades, quitando o eliminando la torpeza de la mente que trata de encontrar la solución, solamente, en el mundo exterior.

Cualquier situación amarga, enojosa, se la puede vencer con esta afirmación, sea en el prójimo o sea en sí mismo.

Esta afirmación restablece y equilibra las corrientes mal dirigidas.

Cura y sana las enfermedades físicas y hasta rejuvenece el aspecto físico.

5. YO SOY LA LUZ QUE BRILLA EN LAS TINIEBLAS DE MI MENTE

Cuando se abren los ojos a esta verdad, todo deseo por la Luz y Verdad se convierte en realización y toda la Energía del Ser se dirige al centro del cerebro. Esta afirmación, con YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, son las llaves de los milagros realizados por Jesús. Cada vez que el hombre emprende un trabajo constructivo, es YO SOY DIOS quien le guía para hacerlo.

6. YO SOY DIOS EN ACCIÓN EN MI YO Y EN CADA SER

Aquel que siente esta verdad ya puede pedir y usar el deseo constructivamente y "todo lo que pidierais os será dado".

Cuando el deseo es enviado por la "Presencia, Poder o Inteligencia de Dios" no puede fallar. Debe traer su respuesta.

Los pensamientos y los sentimientos son los Poderes Creadores de Dios en Acción.

Pero los pensamientos y sentimientos mal usados traen enfermedad, discordias, desgracias y producen el caos en el mundo.

Esta afirmación renueva completamente el cuerpo y su expresión externa, en un corto período, y la perfección comienza a manifestarse en cada órgano, haciéndole volver a su actividad normal y el hombre será sano y salvo

7. YO SOY LA LLAMA QUE CONSUME TODO ERROR

Dios, siendo todo amor, nunca castiga por los errores cometidos; pero el hombre al reconocer su falta debe pedir sabiduría para no volver a cometer el mismo error otra vez.

La Llama Divina consume todo error con su respectivo efecto y general el amor, centro de toda vida, que convierte la llama consumadora en Luz del mundo, que ilumina a toda mente hasta obtener la verdadera victoria y la liberación del error.

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